¿A qué conlleva el porno de hoy en día?

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En primer lugar, nos referimos por hoy en día, al porno que todos conocemos. Un producto que pocos se plantean de dónde proviene y quién lo fabrica.

Respuesta: Hombres blancos. Americanos. Típicos yupis de pacotilla, propietarios de clubes de streaptease y prostitución de los años 70, 80 y 90.

Hoy en día, otras razas y mujeres sólo trabajan para producir estos vídeos pornográficos. Mientras una rídicula minoría a penas se dejan entrever como director@s.
Y mientras tanto, subrayan e insisten que el porno es sólo para hombres. Que es normal que no nos guste a las mujeres (entre risas y bromas decadentes).
Sin embargo, la pornografía* es mucho más antigua. Pero claro, como esta es considerada como erótica en vez de violenta, grosera y agresiva. Aunque discrepamos porque en el s.XVIII y s.XIX aparecen escenas masoquistas.
En fin, es cuestión de culturalizarse un poco. 😉

En lo que respeta a las mujeres, confirmamos que no nos gusta el porno que existe porque simplemente no hay un producto que nos estimule a nosotras.
¿Cómo? ¿Hemos afirmado querer pornografía femenina? ¡SÍ! ¡Por supuesto! Lo que venden para los hombres es cada vez más degradante. La mujer no soporta ver un vídeo de este género porque se la trata como a un objeto sexual.
Escenas frívolas, con detalles de primer plano que francamente no entendemos si es tan necesario, a veces hasta repudia. Barbies de plástico o cuerpos y rostros poco frescos, gastados. Artificialidad. No hay ninguna realidad. Y lo que debería ser una fantasía casi acaba provocando risa. El producto pornográfico está quemado. Se hace rápido y con los mismos fondos. ¿De verdad no se cansan ustedes de tan poca creatividad?

Cómo, en todo, la pornografía es víctima de la manipulación de comunicación. Se ha bombardeado tanto con un tipo de género que ahora todos lo asociamos a lo mismo. Y lo peor de todo, es que con la aparición de internet se ha extendido a todas las casas y a todas las edades. Estamos rodeados del mismo cliché. Sea en la publicidad e incluso en la televisión basura. Todo se extiende hasta que ya forma parte de nuestra forma de pensar.

No es de extrañar sin embargo, encontrar conflictos en el consumos excesivo de la pornografía actual. Varios estudios revelan que el consumo en exceso desvía la maduración gradual e instintiva sexual de los jóvenes y lleva a considerar menos interesantes las prácticas normales. Carlo Foresta, director de la Sociedad de Medicina Sexual y de Andrología Italiana (SIAM) afirma que «La sexualidad por internet es agresiva. Estas experiencias desvían la maduración gradual e instintiva sexual y llevan a considerar menos interesantes las prácticas normales». Por ello, os invito a reflexionar recomendando la lectura del siguiente artículo » Estudio: Porno en exceso aumenta el riesgo de sufrir impotencia.

(*) El término «pornografía» procede de las palabras griegas πόρνη («pórnē», «prostituta») y γράφειν («gráphein», «grabar, escribir, ilustrar») y el sufijo -ία (-ía, «estado de, propiedad de, lugar de»), teniendo por lo tanto el significado de «descripción o ilustración de las prostitutas o de la prostitución». Hay que decir, sin embargo, que el término es de aparición reciente, pues en la Antigua Grecia nunca se usó la palabra «pornografía» y el uso más antiguo de que se tiene constancia es, en francés, de la década de 1800.

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