Como leer correctamente un cuento de Andersen

Cuentos de Andersen | Kâfeïna Girl
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¿A quién no le han contado nunca un cuento? Es muy difícil que nadie conozca alguna historia del danés Hans Christian Andersen (1805 – 1875). El patito feo, El traje nuevo del emperador, La reina de las nieves, El soldadito de plomo, La sirenita, Pulgarcita, La pequeña cerillera, etc… son algunos de sus cuentos más populares característicos de nuestra infancia.
No obtante, ¿te has planteado alguna vez de qué manera los cuentos clásicos han marcado la diferencia de géneros a lo largo de varios años? Veamos a continuación un ejemplo y hagamos su análisis.

La Sirenita (1837)

Aquí tenemos La Sirenita adaptada por Walt Disney. Escucha atentamente.

¿Te has quedado con la copla?
Los hombres no te buscan si les hablas, no creo que los quieras aburrir.
Allá arriba es preferido que los demás no conversen, a no ser que te quieras divertir.
Verás que no logras nada conversando, a menos que los pienses ahuyentar. Admirada tu serás si callada siempre estás, sujeta bien tu lengua y triunfarás.”

La bruja primero le dice a Ariel que con su atractivo ya es suficiente y luego, que si se mantiene callada mejor que mejor.

Sería interesante ver si Andersen utilizaba sus cuentos como métodos de crítica social. Puede que fuese su intención criticar la actitud sumisa que se esperaba de las mujeres de su época. Aunque cabe decir, que desde mi propia experiencia, en más de una ocasión, mi propia madre me decía lo mismo. Pero encima tenía razón y el resultado fue justo lo que narra la bruja de ‘La Sirenita’. 😀 Indudablemente, vivimos en un mundo en que te etiquetan involuntariamente… y luego a la que muestras que tienes personalidad y carácter, que no eres una muñeca y que defiendes tus ideas… La gran mayoría, salen automáticamente huyendo… ¡Totalmente cierto! Y no… no puedo remediar lo de callar, creo que salta a la vista. Soy amante del debate y en temas de discusión, como la vida misma, nunca he entiendo de diferenciación de géneros. 🙂 No sé, por lo visto alguien les contó a esos hombres que la mujer que asiente y calla es su media naranja. 😀 ¡Allá ellos con su engaño! Aunque cabe decir que muchas mujeres no se expresan tampoco por miedo a que las dejen… ¡Chicas espabilad! Si una persona no se interesa por lo que la otra piensa y siente… ¡Puerta y a por otra cosa mariposa!

Azul o rosa | Kâfeïna Girl

¿Somos conscientes del marcado carácter sexista de algunos cuentos y de los valores que transmiten a los niños y niñas?

Debemos tener cuidado, porque los roles sexuales se trasmiten fácilmente a los niños sin darnos cuenta.

Adela Turín, historiadora del arte, escritora italiana y una de las personas que desde los años setenta más ha contribuido a la reflexión y al análisis de los sesgos sexistas en los cuentos. Afirma que “para los niños, los estereotipos de los libros tienen, a menudo, más fuerza que la realidad que les rodea. Les enseñan a los niños que los chicos, naturalmente activos y dinámicos, tienen un valor y una importancia mayor que las niñas que nacen pasivas, limpias y ordenadas, tranquilas, emotivas, soñadoras, amables y dóciles”.

Los cuentos infantiles son un buena herramienta de aprendizaje. No se trata de descartarlos. Sino, leerlos puntualizando y añadiendo reflexiones que dirijan a la realidad de hoy en día. Esto puede convertirse en un interesante ejercicio entre padres e hijos. Como adultos, a lo largo de la lectura, pensemos en como nosotros mismos hemos sido víctimas de los cuentos de hadas. Incluso la publicidad, el cine y las series perseveran su existencia: conceptos asociativos al bienestar relacionado con tener buena imagen y vivir rodeado de lujo es una idea que se alimenta día tras día. MTV bombardea con falsos personajes (príncipes y princesas) que viven presos de su propia imagen. Rasquemos un poco y encontremos la fórmula de impregnar a los más pequeños de realidades positivas. Vigilemos que no queden atrapados por esos falsos sueños que trazan su ilusión y sus primeros pasos en la vida. ¡Ojo! Soñar no es malo… Pero que todos basemos nuestra vida en el mismo sueño, sí. El romanticismo no lleva a ninguna parte. Todo lo contrario. Puede crear tales irrealidades que el niño que se convierte en adolescente seguirá siéndolo hasta los 30 años. Es un rasgo de inmadurez y nuestra sociedad está totalmente impregnada de ella. No enseña a sobrevivir sino más bien mutila tus capacidades y alimenta el victimismo. Eso es lo que cuenta el cuento. Y eso es lo que tenemos que transmitir a los más pequeños. Utilizar esos cuentos para advertirles de como era antes (aunque sigue siendo hasta hoy) y como tiene que ser ahora. Y de paso, nos sirve a nosotros mismo para ver como hemos evolucionado… y es que no hay nada más interesante que volver a la inocencia para detectar nuestros defectos. 😉

Princess | Kâfeïna Girl

Los estereotipos más frecuentes que encontramos en los cuentos de hadas:

  • El Príncipe siempre es el que salva a la Princesa o dulce dama. Aunque él no sea el protagonista, siempre resuelve el problema.
  • Las mujeres que aparecen en los cuentos clásicos suelen mostrarse a veces como superficiales. El Príncipe se enamora de ellas solo por su belleza y “él” es quien decide casarse con ella y ella siempre acepta (¡Uau! ¡Qué lujo un príncipe! Que tonta voy a ser si digo que no. Me recuerda a 50 Sombras de Grey.)
  • El amor que se propone en los cuentos siempre es algo “ideal” y casi siempre termina en boda porqué así lo decidió “él”.
  • La malvada siempre es una bruja, una mujer muy pero que muy cruel. Sin embargo, los magos, por el contrario, suelan ser sabios y bondadosos. ¿Porqué será?
  • Y por último, el estereotipo más peligroso de todos. Si quieres que los demás te admiren y se enamoren de ti, tienes que ser guapa, obediente y sumisa y, por supuesto, ¡te tiene que encantar realizar las tareas de la casa! Chicos vosotros ni caso de esto porqué, creedme, va a ser muy difícil encontrarlo. ¡Así que pajaritos fuera de la cabeza!
  • Blancanieves de los Hermanos Grimm (1812)

    ¿Cómo te llamas?

    -Me llamo Blancanieves -respondió ella.

    -¿Y cómo llegaste a nuestra casa? -siguieron preguntando los hombrecillos. Entonces ella les contó que su madrastra había dado orden de matarla, pero que el cazador le había perdonado la vida, y ella había estado corriendo todo el día, hasta que, al atardecer, encontró la casita.

    Dijeron los enanos:

    -¿Quieres cuidar de nuestra casa? ¿Cocinar, hacer las camas, lavar, remendar la ropa y mantenerlo todo ordenado y limpio? Si es así, puedes quedarte con nosotros y nada te faltará.

    -¡Sí! -exclamó Blancanieves-. Con mucho gusto -y se quedó con ellos.

    A partir de entonces, cuidaba la casa con todo esmero. Por la mañana, ellos salían a la montaña en busca de mineral y oro, y al regresar, por la tarde, encontraban la comida preparada.

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