Feminismo vs Femineidad

feministas vs feminismo
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Me lanza a definir una línea diferenciadora entre lo feminista y lo femenino.

Creo que lo feminista colabora junto a los cánones inculcados por las sociedad a ayuentar la femineidad de la mujer. Para ello, subrayeré firmemente que no defino lo femenino como lo define la moda. El glamour de la mujer reside en su belleza natural. No es ningún secreto: la mujer cuánto más libre, más bella. De aquí, surgen las represiones. Ponernos límites para convertirnos en objetos. Una forma muy clara de posesión y de control. Los medios de comunicación todavía siguen este patrón. Pornografía hetero masculina, programas basura, revistas de moda y publicidad se encargan de ello. Vivimos en una sociedad en la que aún colaboramos en vender el color azul, fútbol y armas a los niños. El rosa, muñecas y cocinitas para las niñas. Por suerte, la aceptación de la homosexualidad masculina está empezando a romper esquemas en la educación… pero no en la forma de educar a nuestras hijas. Creemos que una vez más los hombres juegan con ventaja. Se habla más de aceptar un hijo gay que una niña lesbiana. ¿Será que la masculinidad está tan marcada que incita a hablar más de los hombres homosexuales? ¿Si una hija es lesbiana se acepta tanto que ni se habla? ¿O no hay necesidad ni de hablarlo y si es lesbiana presenta menos preocupaciones? ¿Cuál es la verdadera vivencia de estos chic@s?

En cuanto al concepto feminista, consideramos que adquiere una imagen agresiva en contra del patriarcado. Y muchas veces, tomando una actitud más bien de rabia contenida en contra de la figura del hombre. Sin embargo, son hijos nuestros… y nosotras somos quiénes tenemos el don de cambiarlo. Les educamos y nosotras somos quiénes tenemos el poder de educar a la humanidad. Para ello, hace falta insistencia y dar ejemplo. Una madre libre no es lo mismo que la que sigue los cánones de la sociedad machista. Somos nosotras mismas quiénes, desde la individualidad, debemos romper esquemas y comportarnos con naturalidad. Ser sabias y ponerlo todo en duda. No dejarnos llevar por la indústria de los medios de comunicación. No vivir de las apariencias y no caer en los mismos errores que cayeron nuestras madres. La mujer es la figura de la paz y del savoir faire. Nuestras hijas tienen que conocer el poder que tienen y desarrollar su inteligencia con el fin de aportar lo mejor de ellas mismas. Luchar no es sinónimo de violencia. La emotividad que nos embriaga debe canalizarse con gestos insistentes pero con esa paciencia que tanto nos caracteriza. El papel que juega la mujer no es un camino fácil, lo aceptamos. Sin embargo, la primera piedra que hay que lanzar es la de destaparse la benda de los ojos en todos los ámbitos, no únicamente en las acciones del hombre sino incluso en las nuestras. Problemas como: estoy gorda, dietas, moda, gustarle a los hombres,… son un ejemplo. Pretender ser las mejores profesionalmente o en llevar una casa… son distracciones que incrementan nuestra ansiedad y que nos apartan de los problemas reales. Estamos envueltas de estereotipos y mientras les sigamos haciendo caso nos seguirán manipulando y seguiremos defendiendo una sociedad hetero masculina.

En el ámbito sexual, nos han reprimido también. Todavía, hoy en día, hombres y mujeres creen que a las mujeres no nos puede gustar el sexo. ¿Cómo? Mediante la crítica masiva y creando una pornografía mainstream dirigida en su gran mayoría a los hombres heteros. Hasta tal punto que asociamos el sexo con esas imágenes que nos resultan tan repulsivas. Nuestro error, ha sido durante mucho tiempo rechazar ese tipo de pornografía en vez de reclamar un producto dirigido a las mujeres. Como si no tuviesemos derecho a ello. ¿Y cuál es la razón? Intenciones socio-político-religiosas que temen la libertad de la mujer evolutiva. Es tan simple como esto. ¡Pensad! Nos hemos acomodado a las intenciones de un clan.

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