Furia en las redes

Furia en las redes | Kâfeïna Girl
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Tiempos en los que todos opinan y engrandecen su violencia verbal.

Vivimos en una era en que todo el mundo opina. Hemos conseguido poner en práctica la libertad de expresión. Sin embargo, ahora es de forma gratuita. Gente que opina por ti sin haber vivido tu propia experiencia. Sin documentación. Haciendo caso de los titulares sensacionalistas sin poner interés alguno en contrastar la noticia. Antes eran los periodistas quiénes enterraban un negocio o un personaje público. Ahora es la gente de la calle quien, aparentemente, adquiere poder mediante las redes sociales. Pero una vez más, el poder se pone por delante cegando a la multitud.

«EFECTO MÁSCARA»: sensación de impunidad que nos permite ser jueces y verdugos a través de las redes sociales. Provoca el pensamiento erróneo de que estamos amparados por el anonimato.

¿En qué afecta a las feministas?

Últimamente, la discusión que gira entorno al feminismo está que arde en los medios. Cada vez, hay más comentarios reaccionarios en las redes. Los hay de todos los colores: desde lo racional y activista a lo más radical. Son inevitables las divisiones entorno a las opiniones que se dan. Pero, a su vez, estas discrepancias no ayudan en la unión. ¡Y seamos sabi@s! En nuestro sistema siempre tiene más peso y visibilidad todo lo que resulta ser más violento. Y el sistema lo sabe aprovechar muy bien. Le da rebombo al tema y de repente tienes a toda la población en tu contra… Es decir, meten a todo el mundo en el mismo saco. Porqué obviamente, como bien subrayé, nadie se toma las molestias en indagar y contrarrestar las informaciones. Si eres feminista correras el peligro de ser feminazi a la fuerza, lo quieras o no. Y si subrayas que no perteneces a ese sector te expones a que te quiten el carnet de feminista.

Que conste que digo “sector” porque el feminismo como cualquier otra corriente, movimiento o ideología tiene todas sus subcategorías. Pero seamos más básicos, cada un@ tiene sus propias experiencias y de allí surgen sus puntos de vista acompañados de diversas ideas e principios. Es muy difícil aclamar la unión de todas las mujeres bajo una misma etiqueta. Sin embargo, hace falta tener respeto por todas ellas. ¿Y qué hace falta para respetarse? Pues hablaré claro. ¡Callar la boca si no sabes de qué hablas! Escucha y aprende de las experiencias de l@s demás sin rechistar. Y por supuesto, opina pero exponiendo tu verdad en vez de imponerla. Dialogo de forma unilateral. Es decir, ¡ponte en la piel de tu compañera! El radicalismo (1) no es algo malo, aunque erróneamente se asocia de forma directa con la violencia, y se está vinculando al término peyorativo de feminazi. Que por cierto, para quién no lo sepa, este término fue popularizado por un locutor de radio conservador y estadounidense llamado Rush Limbaugh.
¡No! La gente agresiva con falta de argumento y que ataca como una manada de hienas es la que provoca que se nos rebaje a una simple imagen de 4 locas histéricas y no depiladas. El feminismo es mucho más y engloba una infinidad de temas. No esperen que el receptor se informe si el emisor tampoco lo hace. Y sí, critico a cualquier mujer que se proclame feminazi por un simple motivo… ¿Nazi?

(1) Radicalismo político es un concepto de las ciencias políticas que el DRAE define como: conjunto de ideas y doctrinas de quienes, en ciertos momentos de la vida social, pretenden reformar total o parcialmente el orden político, científico, moral y aun religioso. ( Real Academia Española (2014). «radicalismo». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa.)

Trampa en las redes

Existe la santa inocencia de creer que uno propaga la verdad absoluta (en realidad, es únicamente la suya) y todo el mundo debe estar de acuerdo con ello. Como si este fuera omnipresente en todo, y por lo tanto, habla por tod@s. Defiende temas que ni ha experimentado en sus propias carnes… Habla por los demás sin aceptar que alguien dé una opinión opuesta. En fin, este es un factor que se da en las redes sociales. Un@ construye su comunidad en base a sus propios intereses y por lo tanto, todo lo que envuelve acaba hablando de las mismas cosas que tú. Esto hace creerte que tienes la razón absoluta, que todo el mundo opina igual que tú. ¡Y no! No es así… a lo mejor esa opinión sólo ocupa un 2% en toda la red a nivel mundial. Así funciona el mundo de internet.

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