Ser hetero está demodé

El hetero está demodé | Kâfeïna Girl
¡Comparte!

La gran ola feminista junto a los movimientos LGTBI alzan latentes reflexiones en plena época de crisis. Hoy en día, cuando hablamos de hetero no nos referimos únicamente a una tendencia sexual basada en binarios: hombre y mujer. Hablamos de la forma en que funciona nuestro sistema. Hetero es un pensamiento único. Áquel que sólo piensa en un patrón familiar basado en la distinción de géneros: mujer – madre – ama de casa, hombre – trabajo – fútbol.

Corren tiempos de cambios

Hay mujeres, madres y no-madres trabajadoras que se encuentran en una sociedad pensada en “hacer feliz” a quienes son amas de casa. Obviamente lo digo en tono de ironía pero ¿porqué digo esto? En primer lugar, el sistema heteronormativo no contempla los derechos del hombre a ser padre. Tener derecho a una baja paternal de 4 meses, poder pedir una jornada reducida para dedicarle más tiempo a sus hijos recien nacidos, etc. La sociedad hetero tampoco contempla a la diversidad que lo envuelve; más bien lo margina. Muy a pesar de estar bombardeado masivamente por las noticias, el hetero no siente a la comunidad gay, lesbiana ni transexual. Sí, sabe que están allí… en su mayoría, no está en contra. Sin embargo, en sus discursos, en el día a día, sigue verbalizando ideas estereotipadas y reafirmando su único modelo válido de relación sexoafectiva y de parentesco. Generalizaciones en las que, por ejemplo, se da por hecho que todos tienen vida sexual y que el que no tiene sexo es una rareza… Sí claro, y ¿el que no puede por tener un problema funcional? ¿El hetero va a colaborar en ponerle remedio? Francamente, sin animos de ofender, pero, hoy en día, declararse hetero es sinónimo de necio.

Ser hetero está demodé | Kâfeïna Girl

Definición wikipedia

Heteronorma o heteronormatividad es un régimen social, político y económico que impone las prácticas sexuales heterosexuales mediante diversos mecanismos médicos, artísticos, educativos, religiosos, jurídicos, etc. y mediante diversas instituciones que presentan la heterosexualidad como necesaria para el funcionamiento de la sociedad y como el único modelo válido de relación sexoafectiva y de parentesco. El régimen se retroalimenta con mecanismos sociales como la marginalización, invisibilización o persecución.

Tiene como base un sistema dicotómico (1) y jerarquizado. Esto incluye la idea de que todos los seres humanos recaen en dos categorías distintas y complementarias: varón y mujer; que las relaciones sexuales y maritales son normales solamente entre personas de sexos diferentes; y que cada sexo tiene ciertos papeles naturales en la vida. Así, el sexo físico, la identidad de género y el papel social del género deberían encuadrar a cualquier persona dentro de normas íntegramente masculinas o femeninas. En consecuencia, la heterosexualidad es considerada como la única orientación sexual normal. Las normas que este término describe o critica pueden ser abiertas, encubiertas o implícitas. Aquellos que identifican y critican la heteronormatividad dicen que deforma el discurso al estigmatizar conceptos diferentes tanto de sexualidad, como del género y hacen ciertos tipos de autoexpresión más difíciles.

(1) Binarismo de género

Ser hetero está demodé | Kâfeïna Girl

He sido hetero hasta hoy y mañana ya no quiero serlo.

La creación de los estereotipos es un producto hetero. No digo que los que forman la comunidad LGTBI no sean víctima de ello… Lo cierto, es que la cultura de la estética, la moda e incluso la cirugía, influencia a todo tipo de personalidades. Pero a mi parecer, los medios de comunicación dependen del sistema heteronormativo y es el que inculca esa necesidad del etiquetaje; como si fueramos un trozo de carne sacado del matadero.

¿Acaso no sería más fácil para todos borrar el género de nuestro DNI? Qué importa ser hombre o mujer para estar identificado. ¿Si soy mujer tengo ventajas? ¿Y si soy hombre? ¿Y si soy bisexual soy la bomba? ¿Acaso no sería una forma de establecer el igualitarismo? ¿Será que no interesa o más bien que nadie piensa en ello? Es más fácil vivir entre dogmas, por que el día que seamos libres seguramente no sepamos ni por donde empezar. Pero eso sí, sigamos rugiendo cada vez que nos hablen de violencia de género (1). No nos planteemos en ningún momento que si empezasemos a hablar de violencia doméstica (2) las cifras aumentarían. ¿Violencia doméstica? ¡Sí! En otras palabras, incluir las peleas y agresiones de todas las parejas posibles: heteros, gays, lesbianas, transexuales, asexuales, pingüinos, abejas, ¡lo que quieras! La violencia de género existe, es grave y es el tema de cada año con la finalidad de ir machacando el machismo… Pero también la de mostrar, año tras año, las grandísimas santas pelotas que tiene el heteropatriarcado.

La heteronormativa que sigue invadiendo nuestras vidas es quien da fruto a los estereotipos y los dogmas. La violencia de género y el machismo es un problema de heteros. Ni a los políticos, ni a los medios de comunicación ni a su audiencia, les importan los daños psicológicos causados por mujeres que dañan a sus parejas e incluso a sus hijos. Tampoco, la violencia doméstica entre homosexuales ni mucho menos las agresiones que puede sufrir una persona transexual. ¡Ah! Y si eres puta, pues tú te lo has buscado.

¡Señor@s! Dejense de tonterías y empiecen a cambiar una vez por todas. Cuando perdemos el derecho a ser diferentes, perdemos el privilegio de ser libres y nos convertimos en un trozo de carne. Insisto en que la violencia de género es un tema muy grave del que antes ni se hablaba (nuestras antepasadas morían y nadie sabía nada) pero queda claro que es un problema entre heteros. Así ha quedado marcado en nuestra sociedad. Estableciendo la diferencia con el resto. Al parecer los marginados no sienten ni sufren, en todo caso, permanecen invisibles. No obstante, son ellos quienes muestran una evolución que escapa al heteropatriarcado. Las parejas homosexuales, por ejemplo, muestran nuevas fórmulas de convivencia ajenas a la distinción de géneros. Mientras el hetero insiste en otorgar un papel femenino o masculino a cada homosexual… estos no sufren los estereotipos de una mujer o un hombre. Ellos, simplemente, se reparten las tareas de su casa. Cada uno se ocupa de la tarea que mejor se le da. ¡Así de simple! Son personas y hacen lo que deban hacer independientemente de su sexo. En este rasgo, son más avanzados al sistema inculcado. Hay mucho que aprender de la diversidad que nos rodea.

(1) La violencia de género es un tipo de violencia física o psicológica ejercida contra una persona sobre la base de su sexo o género que impacta de manera negativa su identidad y bienestar social, físico o psicológico.

(2) La violencia doméstica es la violencia ejercida en el terreno de la convivencia familiar o asimilada, por parte de uno de los miembros contra otros, contra alguno de los demás o contra todos ellos.

“Cada vez que te encuentres del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar.” – Marc Twain.

¡Comparte!