M de Manipulador
(1ª parte)

M de Manipulador | Kâfeïna Girl
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M de manipulador, es su nombre. No porqué no lo recuerde. Todo lo contrario, recuerdo su primer y segundo nombre junto a sus dos apellidos. Sin embargo, no necesito nombrarlo. Es más, reducirlo a una letra me conviene. Ha pasado tiempo y no existen rencores porque para ello el aprendizaje ha sido necesario. No soy más víctima porqué así lo quise. No obstante, creo conveniente escribirlo. Contarlo porqué tras ello, he visto a muchas personas sufrir el drama de una relación.

21 años tenía cuando lo conocí. Y allí empezó mi primera relación de dependencia extrema que duró año y medio. Luego, siguieron 2 o 3 años de psicólogo. Lo cierto es que ha pasado tanto tiempo que ni me acuerdo de cuanto necesite para superarlo.

¿En qué se distingue un manipulador?

Son hombres narcisistas aparentemente encantadores y que adoran a sus madres (de quiénes, indudablemente, toman ejemplo del tipo de mujer a la que aspiran). Románticos que te enseñan a amar. Que te tratan como una rosa y que tú lo eres todo para ellos. Te admiran y te quieren para ellos. Tanto que enseguida se convierten en tu ‘psicólogo’ y poco a poco, muestran su interés por ‘mejorarte’… Un consejo aquí otro allí… En realidad, lo que te parece un consejo se acaba convirtiendo en una perturbación. Descubres que quién tienes delante es un destructor.

M de Manipulador | Kâfeïna Girl

La realidad, son hombres inseguros.

Las personas que no están bien, fijaros, analizan y juzgan a los demás con mucha persistencia por carencia de entretenimiento propio. En mi caso, fue tal el intento de juzgarme que, viendo que conmigo era imposible, acabó atacándome por la vía sexual. El punto más débil de todo ser. Puso en duda mi sexualidad que como siempre y hasta ahora ha sido totalmente natural y abierta. No, no he practicado sadomasoquismo ni nada por el estilo… ¿y si lo hubiese puesto en práctica, qué? Simplemente, parece que esta persona se esperaba una monja o una sumisa… y no entendía que una mujer compartiese sus ganas de placer. El tema está en que, hoy en día, se me presenta alguien así y lo mando de paseo al medio minuto. Sin embargo, es bueno analizar lo que pasa a pronta edad y en una relación tóxica en la que se ha forjado la dependencia. De todos modos, subrayo que M consiguió que pusiera en duda mi falta de carácter como mi comportamiento sexual; al borde de la duda de la ninfomanía. Sí, al límite de hacerte sentir mal, compararte a una puta. Ese recurso que a muchos les gusta poner en práctica y que a una tierna edad te afecta mucho más. ¡Como si ser libre fuese malo! Sin duda, eso tuvo fácil solución.
Al finalizar la relación, acompañada de terapia, decidí por mi misma no tener más relaciones durante un tiempo. Y así fue como aprendí a estar sola en toda regla. Era necesario, porqué salí de la relación en estado de dependencia afectiva. Totalmente trastornada por falsas ideas tras pasar un largo periodo de absorción y perturbación. Manteniéndome firme durante 2 años sin relacionarme con nadie (ni rollos ni bollos). Algo que conseguí trabajando y disfrutando de mis estudios. Aunque también forjé mis principios. Qué quería y esperaba de mi misma y de una relación. Y me mantuve fiel a ello. Me escuché. Si no aparecía pues no aceptaba otra cosa. Me negué el alivio de una noche con tal de mantener mi propio control. Era fiel a mi misma, aunque de una manera intransigente. No me perdonaba. Si me fallaba a mi misma, me dolía. Y una lección aprendí.

Nuestra vida es como una silla que se sostiene por 4 patas: familia, amistad, profesión y amor. Cuando falla 1 o 2, busca apoyo en las otras 2 o 3 patas. Luego, con tiempo y constancia, todo vuelve a su sitio, fluye sólo y tu sales más fuerte. 😉

Las ideas románticas son basura

De una cosa siempre dí las gracias. A pesar de haberlo pasado mal, perdida en una neblina mental, tuve que esforzarme mucho. Lo mío era una lucha contra un síndrome de abstinencia. Una dependencia igual que otra promovida por la falta de autoestima que exhibía todas mis carencias e inseguridades. No fue fácil pero tampoco imposible. Aprender a usar el raciocinio por encima de los falsos sentimientos (¡sí, totalmente falsos si no sabes ver!), apartar el dramatismo, controlar y ser fiel a mis propias decisiones y forjar bien mis principios. Asentar mis propias normas y aplicarlas a raja tabla. Se llama madurar. Dí las gracias por haber pasado por esto a tan pronta edad… Fui capaz de ponerme en la piel de otras mujeres que se subieron al barco y quedaron atrapadas hasta los 40, 50 o 60 años. Si una cosa tenía, es que yo siempre me mantuve anclada a mis estudios y a mi trabajo. Muy a pesar de recibir la oferta de irme a vivir en pareja o abandonar Barcelona, mi respuesta era: “no sin mi formación y mi carrera”. En otras cosas iba bien confundida y engañada pero en lo único que era mío no. Gracias a eso, no me deje eclipsar ni enredar más de la cuenta (ni convivencias, ni matrimonios, ni hijos). Aunque el daño psicológico fue muy heavy.

Romántico | Kâfeïna Girl

Todo se inicia en la falsa idea romántica que nos meten a todos en la cabeza: a nosotros y nosotras… todas las personas pueden verse afectadas. A todos nos toca enfrentarnos a ello en un momento u otro… pero ¿quién aprende? ¿Qué hace falta para que aprendas? ¿Un trastorno o una paliza? Tanto los mecanismos que utiliza esta sociedad, como las ideas que nos transmiten nuestros padres o nuestro entorno, son muy peligrosos. Hay que vigilar mucho con esas reglas de oro que nos imparten a la hora de ‘escoger’ a un partenaire. Cuantos hemos oído lo de “que sea guapo, inteligente, generoso, con dinero y que te quiera”. Es tan amplio eso de “que te quiera”. Cada persona quiere a su manera. Lo cierto es, que digan lo que digan, irás encontrando por el camino lo que la vida te ponga por delante. Y que ya acertarás cuando te llegue la hora. Pero si escoges siguiendo al pie de la letra una lista infinita… pues quizás llegue la hora de plantearte qué ofreces tu y si estás a la altura de merecer al estereotipo de persona perfecta. ¿Eres consciente que por la profesión de una persona no hará que te entienda? ¡Ni que su aspecto la convierte en alguien interesante! Esto lo aplico a hombres y mujeres que buscan príncipes y princesas. Ni todos son fibrados ni todas nacen con el liguero puesto. Somos personas y la vida va más allá de las paredes rosas. Y sí, también existen mujeres manipuladoras… Por no hablar de los medios de comunicación quiénes insisten en dividir los géneros. ¡No hagamos vista gorda!

Leer la 2ª parte

Si la persona con la que estás no es ‘perfecta’ para ti, simplemente déjala ir. Porqué tú, ni eres perfect@ ni tampoco eres quién para jugar a ser Dios.

Manipulación | Kâfeïna Girl

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