M de Manipulador
(2ª parte)

M de Mannipulador | Kâfeïna Girl
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Leer la 1ª parte

Lo peor que puedes hacer ante una persona manipuladora es tenerle miedo. Y con ello también me refiero al miedo a no gustarle. Esa sensación de coartación en la que uno no se expresa por miedo a ‘herir’ al otro. Digo irónicamente ‘herir’ cuando todos sabemos que se trata de enfado. Esas explosiones repentinas que le dejan a uno sin respiración. Descolocación continua que fuerza a perder tu propia identitad. ¿Eres realmente tu mism@ ante tal personaje? Desde el momento en el que te sientes siempre a la expectativa, dejas de ser tu mism@.

Detalles que saltan a la vista

Desde el momento en que empiezas a entender que un manipulador es en realidad una persona insegura… ¡Allí es cuando empiezas a recuperarte! Por lo menos, empiezas a darle sentido y es en ese momento en el que debes observarte a ti mism@ y postrarte.

Inseguridad

Yo con mister M me dí cuenta en el momento en que emocionado de conseguir un nuevo trabajo… describía todas sus tareas. Fue interrumpir, por mi parte, para perfilar con interés un detalle en concreto y saltar automáticamente con una respuesta absurda: “¡Qué pasa! ¿Porqué interrumpes? ¿Estás celosa?”. El tema fue que el comentario se hizo de mala gana y delante de su queridísima madre. Sin embargo, mi cabecita hizo un repaso rápido y comparativo. Y mi respuesta fue muy rápida: “¿Celosa yo? Hablo 5 idiomas, estoy estudiando y conservo mi primer trabajo desde hace 3 años. ¿Celosa de qué?”. Fue en ese momento en el que el puzzle empezó a tomar forma… ¡Estaba claro! Yo era tenaz, era de carácter independiente y ¡sí que me quería a mi misma! Sólo que aquel personaje, por inseguridades propias optó por admirarme y a su vez destrozarme. Y como no tenía por donde cogerme me atacó por mi punto más frágil: poner en duda sistemática mi comportamiento sexual. En fin, un capitulo para no olvidar.

machismos

Control

Otro tipo de comportamiento, era el de continuamente acudir a tus pasadas relaciones para tirarlas en cara. Control de mensajes y llamadas. Era sonar el teléfono y bueno… como se trate de un ex o una amigo… pobre de ti. Ya te daba el discurso al canto. Haciéndote ver que esas personas si te contactan es por algo tan simple como tener intención de acostarse contigo. Y esto hizo que al final, ni salías una noche sola de fiesta con tus amigas (porque qué peligro) y hasta te acompañaba para ir al médico. En fin, que eres una muñeca frágil que no sabes andar sola. Igual que a una musulmana con velo, que en vez de enseñarla a decir que NO, le enseñas a taparse para evitar problemas en vez de afrontarlos.

Control y obsesión | Kâfeïna Girl

Obsesión

Otra actitud, era la de analizarte constantemente. Situaciones tan sencillas como llevarte al cine para ver una película en la que tratan el tema de la infidelidad para ver si te has enterado bien de como pueden acabar estas historias: ataque de celos, me cargo al tipo.

_ Nunca dejes que nadie cuestione tu pasado. El pasado es tuyo y en pasado se queda.
_ Mira qué tienes y todo lo que eres.
_ Nunca dejes analizarte insistentemente por otra persona. ¡Eso es de psicópatas!
_ ¡Y sí! Te puede llamar un amigo o un ex… Al final, independientemente de sus intenciones, la que decide eres tú.

Las palabras lastiman | Kâfeïna Girl

El manipulador siempre llama dos veces

Cuando has estado con una persona así, debes apartarla rotundamente de tu vida. No hay excusa que valga. El tema es que la dependencia generada por tales individuos brotan de una obsesión que te acaba arrastrando en su drama. Debes comportarte como si fueras una alcoholica. No puedes entrar a un bar ni tocar el alcohol. Es costoso, tras una relación, separarse, no verse, etc… Pero con este tipo de persona, si te quieres a ti misma, no queda otra que evitar cada rincón de la ciudad en el que sabes que puedes encontrarla. Sino, tu que todavía estas a flor de piel, te arriesgas a recaer. Y es que el manipulador sabe muy bien por dónde cogerte. No obstante, a veces, los deseos y la obsesión de una persona son tan grandes que si quiere saber de ti… lo acabará consiguiendo. Y ya no hablo de perseguirme a propósito, sino que el mismo deseo hace que las circunstancias te lleven a encontrarte sin más. De forma casual.

Manipulación y abuso | Kâfeïna Girl

Tras la relación, cuando ya pasaron casi 3 años…

Cuando yo ya me sentía fuerte y en una nueva relación… Empecé a recibir una cola de mensajes por parte de M. A la gran mayoría ni contesté pero fueron 3 meses y 50 mensajes. Al principio hice caso omiso. Pero cuando empecé a recibir mensaje del índole “acabo de verte cruzar Las Ramblas bien acompañada”, aquí ya me lo empecé a tomar en serio. Informé a mi nueva pareja y continué sin contestar. Pero los mensajes volvían y pasaron a ser reproches y chaladuras mil. Así que en algún momento contesté de forma rotunda pero todo seguía igual. Acoso total hasta el punto en que temía encontrarmelo en la puerta de mi casa. Pero en fin, allí estaba yo, acojonada pero afrontando la situación con 2 pelotas. Lo peor que podía hacer era mostrar miedo. Un día caí enferma con fiebre. Y recibí 4 mensaje de los que pasé olímpicamente. Pero más tarde recibí una llamada con número oculto. Contesté y me colgaron. Para mi era obvio de quién se trataba. Cogí el teléfono y con toda la fiebre le llamé directamente… Y no, no contestó. Le pasé la pelota del acojone. Pero ya cansada opté por cambiarme el número de teléfono. Ya no estaba dispuesta a esperar que se le pasara la obsesión.

Sin embargo, lo que comenté antes, el deseo de una persona puede ser tan fuerte que la vida misma lo resuelve. Un día, regresando de tomar algo por El Raval con una amiga, justo al despedirme de ella en la Plaza Universidad, me dí media vuelta y al caminar 3 metros hacia delante estaba mister M en un portal. Respiré bien hondo y más fría que el hielo saludé educadamente. Regla de oro, nunca des la oportunidad de que te echen algo en cara. Tu siempre correcta. El tipo me dió tal abrazo que me quedé helada pero aguanté. Fue un intercambio de palabras muy cortantes y secos por mi parte. Me confirmó que estaba en la puerta de su psiquíatra. Pff siempre me pregunto si le contó a su médico la saga de mensajes que me llegó a mandar…

Así cerré este capitulo. El tiempo puso en su sitio a cada uno… Me largué hacia los ferrocarriles para regresar a casa. Ya podía estar tranquila. Por fin tema resuelto… Sin embargo, una curiosidad, automáticamente me cogió un ataque de arcadas durante todo el camino de regreso. Una lección más, el cuerpo es muy sabio. 😉

Yo decido | Kâfeïna Girl

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