Mujeres fumadoras: las antorchas de la libertad

Mujeres fumadoras | Kâfeïna Girl
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Repaso histórico y reflexión sobre el poder e influencia del consumo y los mass medias desde el s.XIX hasta nuestros tiempos.

Historia del tabaco

Durante el siglo XIX, a pesar de que ya surgió el prejuicio contra el tabaco, este instaura nuevos valores asociados al consumo que vinculan lo varonil con el aspecto más sexual. Los salones de tabaco y las asociaciones de fumadores ocupados en su mayoría por hombres tuvieron gran auge en la época, y contribuyeron a asociar la idea del tabaco con la imagen de un elegante caballero. Al llegar a los años veinte vemos aparecer ciertas pretensiones de igualdad por parte de las mujeres. Estas comienzan ocupando espacios y costumbres relacionados con los hombres. Visten camisas y pantalones de hombres y también hacen suyo el hábito de fumar. Tras la 1ª y 2ª Guerra Mundial, la publicidad de las marcas de cigarrillos explotó su venta potenciando la imagen de las estrellas del cine. A partir de los años 50, los consumidores asociaron el tabaco con las costumbres y el highlife de sus ídolos. La imagen del cigarro colgando de la boca resultaba normal. Se convirtió en el símbolo de una actitud cotidiana. Hoy en día, tras los últimos 40 años, somos conscientes de que los gastos en tratamientos de enfermedades derivadas del tabaco disparan el gasto público. Sin embargo, el papel que ha adquirido el tabaco en nuestra historia deja un complejo estudio económico que antropológicamente subraya la actitud del consumista hacia los detalles sociales agrupados y vinculados en un único producto.

Sufragistas 1908 | Kâfeïna Girl
A comienzos de 1908 la revista Puck encomendó al ilustrador Harry Grant Dart una pieza que parodiara los movimientos por el voto femenino, un afiche anti sufragista.

Edward Bernays, el hombre que hizo fumar a las mujeres

Situándonos en los Estados Unidos, durante los años veinte, conocemos a Edward Bernays. De origen austriaco y asentado en Nueva York, este experto en relaciones públicas fue conocido por lanzar en 1929 una campaña de Lucky Strike en la que incluyó al público femenino. Esta época fue destacada por los movimientos feministas que reclamaban el sufragio universal. Las mujeres, como colectivo y parte esencial de una sociedad democrática, comenzaron por fin a ser algo más que meras sucursales domésticas del hombre. No obstante, cabe destacar que Edward destacaba en psicoanálisis por ser sobrino de Sigmund Freud. Lo cual, algunas no compartiremos literalmente la teoría asociativa del cigarro con la envidia del pene… aunque metafóricamente, en esa época, sí que se asociaba el tabaco con la figura del hombre. Sólo estaba bien visto que fumasen ellos. Por lo tanto, una mujer fumadora era símbolo de lucha contra el sistema patriarcal y la remarcación del control sobre ellas mismas.

Lucky Strike campaign | Kâfeïna Girl

En Nueva York, durante el día del Desfile de Pascua, Edward organizó una manifestación contratando a jóvenes modelos para que reclamasen sus derechos como mujeres con un cigarrillo en la boca y bajo el lema Torches of Freedom. Los medios de comunicación no evitaron su presencia. Fotógrafos y periodistas documentaron e inmortalizaron ese día.¡Se convirtió en noticia! La jugada fue tan brillante que nadie pudo argumentar nada en su contra. La ciudad se convirtió en el símbolo de las mujeres libres y fumadoras. Aunque no olvidemos, que aquí tenemos las primeras pruebas de los primeros métodos de manipulación moderna a través de los medios. De hecho, los nazis vieron claramente la efectividad de estos métodos y no dudaron en ponerlos en práctica. En sus memorias, Bernays escribió que se sorprendió al descubrir que Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Tercer Reich alemán, guardaba parte de su trabajo en su biblioteca personal. Claramente quedaron subrayadas las consecuencias de apoyar las teorías manipuladoras y no igualitarias.

“La propaganda es el brazo ejecutivo del gobierno invisible. Los que manipulan este mecanismo invisible de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante de nuestro país.” Edward Bernays.

Reflexión

Hoy en día, en el s. XXI, el consumismo sigue delineando nuestra forma de vivir. Las mujeres siguen luchando por sus derechos pero aún así siguen atraídas por todo lo que envuelve la publicidad: imagen, moda, cosmética, lujo. Tod@s seguimos siendo esclav@s no sólo de un mundo patriarcal, sino de un sistema capitalista y fascista, en el cuál hombres y mujeres siguen colaborando a su perseveración. Existe la tendencia a mantener y a repetir el mismo tipo de respuesta ante preguntas, situaciones o estímulos diferentes. En 1929, las mujeres dieron un paso adelante como sufragistas, aprovechando la campaña de Edward Bernays para cambiar el mundo y poder fumar (los métodos no importaron, sólo su éxito). Y en realidad… no todo fue un producto de la pantomima sino que además sus resultados dieron más poder a quiénes controlaban los métodos de la manipulación. El individuo perdió su propio control.
Quizás valga la pena pensar en ello, porqué hoy en día, se siguen utilizando esos métodos con otras nuevas tecnologías. Cada vez, tenemos más voz para expresarnos y más información a nuestro abasto. Sin embargo, no sabemos leer, pensar ni sentir. El poder de la duda está en extinción. No, no sabemos escuchar a nuestros antepasados más cercanos, que en realidad, son la fuente de información más fiable que podamos tener actualmente. Quién vive una experiencia real es quién te hará sentir la verdad. Quién opina con libre albedrío es un derecho pero también un peligro. Observemos como utilizamos nuestra voz hoy en día. Limitados a crear una buena imagen para atraer oyentes y transmitir un mensaje. Obligados a crear una tendencia para hacernos oír y ¿luego? Luego a ver en que te convierten los demás. ¿Damos un paso o retrocedemos 3?

Smoking women | Kâfeïna Girl

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