Prostitutas de guerra

prostitutas de guerra
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Comparto un vídeo documental muy interesante que trata sobre los burdeles militares. La noche temática de La 2 divulgó un reportaje escrito y realizado por Stéphane Benhamou y Serio B. Mondelo. Este trabajo muestra como las mujeres han estado a disposición de los soldados durante muchos años. Desde la guerra de Francia en Argelia, el ejercito de Estados Unidos, los cascos azules de la ONU… Se ponen al descubierto los entresijos y la realidad que, aún hoy en día, no quieren salir a la luz.

En Argelia, se establecieron para los franceses escenarios de explotación sexual en el cuál había una mujer por cada 100 soldados. Y cada una cumplía con una media de 60 coitos por día. En Vietnam, los norte-americanos instauraron los burdeles dentro de la infrastructura militar.
Sin embargo, no tan lejos, durante la guerra de Bosnia, hubo tráfico sexual en clubes alternes en los alrededores de las bases militares. Mujeres violadas, intercambiadas y vendidas… Esclavas sexuales con un cartel de precios según la experiencia deseada por el cliente: 50 marcos por tener sexo con preservativo, 100 marcos por prácticar sexo sin protección, 200 marcos por otras prácticas sexuales, 500 marcos por pegar y herir a la prostituta e incluso se incluía la tarifa de 3000 marcos en caso de matarla.

Pensad en esta frase: “Los hombres siempre serán hombres”.
Ahora, intentad definir qué es un hombre.

Para nosotras, es una persona con las mismas necesidades sexuales que las mujeres, los homosexuales y los transexuales. Hoy en día, también hay mujeres soldados y conocemos cuál es el trato que se les da. El acoso al que se ven expuest@s son vivencias concebidas como algo natural. Pensar que un hombre hetero es un hombre, es colaborar al egocentrismo masculino y aceptar que, por su condición, tiene derecho a estar por encima de las mujeres y de cualquier otra orientación sexual. No podemos estar de acuerdo con que se deporte a un soldado militar por comprar armas y sin embargo, no se considere ilegal que este mismo haya comprado a una mujer por 3000 marcos.

Paradoja: mientras se considera normal que un hombre cumpla con sus necesidades sexuales a su antojo, los políticos y militares siguen camuflando la existencia de estos actos para evitar avergonzarse de ello.

“¿Qué se necesita para tener un buen soldado?
Un uniforme, un buen arma y al ser posible una prostituta.”

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