¿Qué tiene la crisis que rompe barreras sexuales?

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Actualmente, cada vez más, se habla de sexo de forma más abierta. Pero eso se debe a qué la mujer ya no se refiere a ello a escondidas. Ese pudor adolescente porfin ha madurado. Aunque, cabe decir, que todavía le queda un largo camino.

¿No creéis posible una conjunción entre crisis y sexo? Por un lado, los malos tiempos económicos animan a ser más creativos. Por otro, a despreocuparse de las tonterías que nos perjudican sin sentido, es decir, a pasar de tantas obligaciones porqué bastante tenemos con sobrevivir. A su vez, está el mercado del sexo. Ese “producto” que todo el mundo desea y que nunca caduca. Algo que todo el mundo práctica y que es una necesidad vital.

Si hablamos de salud, el sexo es el mejor elixir de la vida. El mejor lifting para tu piel, el mejor suavizante para tu pelo, el mejor bombeador para tu corazón y tu circulación de la sangre. ¡Es oxígeno! ¿Para qué gastar en cremas que pueden producirte alergias y depender de ellas? ¿Para qué ir a un cirujano? Es una droga que no afecta a tus neuronas. Es risoterapia garantizada. Alínia tu estado anímico. Elimina toxinas y todo lo tóxico de tu mente. ¿Teniendo el remedio más saludable porqué motivo ibamos a seguir en la rutina consumista impuesta por el capitalismo religioso? Inviertes en un juguete erótico y en lo que te gastas en dos botes de cremas de Dior tienes un producto placentero y rejuvenecedor para unos cuántos años. ¿Cuánto de duran esas cremas (a las que ahora les añadieron fecha de caducidad)?

Hoy todavía se asocia el sexo con algo sucio. ¡Pensad! Es sucio porqué no se habla de él. En realidad el hombre (lo siento pero así es) se ha encargado de convertir lo íntimo en sucio. No nos cansaremos de subrallar que la pornografía que conocemos hoy en día es el fruto de 4 yuppies ochenteros blancos héteros de mediana edad que se reunieron en un puticlub y se pusieron a filmar escenas de sexo de la forma más insana. Sin embargo, no dejémos de mirar más atrás. Allí está la Biblia cuyo control sobre el sexo va ligado a vigilar el patrimonio y la herencia del patriarcado (crisis patriarcal). En otras palabras, no meterle los cuernos a tu marido y asegurarle que vuestro hijo no es de otro hombre. Aquí empezaron las ataduras. Y tras la liberación de los 70 (crisis de Vietnam – una de las primeras respuestas anti-capitalistas) se tomó el sexo por los cuernos y se aprovechó el interés que se tenía por él para seguirlo manipulando con el fin de que la mujer lo rechazara. ¿Cómo? Causándole repulsión. Creando un sinfín de imágenes en las que la mujer-muñeca-objeto es felizmente fornicada. Un bombardeo de conceptos en los que se ha hecho creer que ese es el prototipo deseado por cualquier hombre y que por lo tanto, sería totalmente inalcanzable por cualquier mujer decente. ¿Pensad otra vez? ¿Qué significa ser decente? ¿No ser humana? ¿Somos seres humanos y unos pueden disfrutar y otros no? Pues señores, resulta que ustedes también pagaron por ello. Ahora, nos encontramos en una época en que la mujer trabajadora está por otras labores y cada vez está más en contacto con el mundo y se impregna de más realidad. Sin embargo ustedes, se encuentran atados en plena dificultad evolutiva y anhelando ese prototipo de mujer pornográfico inexistentente en la vida real. Luego se encuentran, con la mujer decente que aclama practicar sexo y se quedan alucinados repitiendo como loros lo mismo que les enseñaron:”eso no puede ser, menuda calentorra, cachonda, puta, zorra,…”. Den las gracias, a todos los siglos que han pasado en los que no se ha prestado interés por entender lo que es una mujer. A nosotras nos encanta romper esquemas, esa es y ha sido nuestra esencia evolutiva (aunque la hubiesemos reprimido tantos años). 🙂 ¡Ahora toca que las mujeres empiecen a creerselo!

Precisamente, en estos últimos años (gran crisis capitalista) se está notando más la apertura de negocios de productos eróticos y tupper-sex. Los sex-shops ya no son ese negocio de entrada prohibida, oscuro acompañado por una luz de neón. Ya no hace falta entrar a escondidas oculto bajo una gabardina y unas gafas de sol. Hoy, estas tiendas están a pie de calle del mismo modo que una tienda de ropa informal. Las películas porno te las descargas en casa por internet. Los productos eróticos los puedes comprar online y la lectura erótica ya no está mal vista. La revolución tecnólogica da acceso a todo el mundo un sinfín de información sexual de todos los gustos y colores. Y esto colabora, a dar ideas emprendedoras que resuelvan la crisis económica que estamos viviendo todos. Como se citó al principio del texto, no estamos para bromas. La superviviencia es algo serio pero la salud mental también. El sexo es una necesidad vital y es el mercado más potente que existe hasta ahora. Y todo gira entorno a él. ¡Y ahora hay mujeres como Nat Garvey que hasta son remuneradas por testear vibradores antes de lanzarlos a la venta! En nuestra opinión, romper con este tabú tan arraigado podría colaborar en sanear la práctica del sexo. En romper esos estereotipos erróneos y en normalizar la educación sexual. Pensar y hablar de sexo con total naturalidad sin sentimientos de culpabilidad podría resolver más de un problema personal, de pareja, matrimonios, hombres, mujeres, adolescentes, personas mayores, etc…

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