Sexo y porno: lo qué somos como sociedad

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El declive de las salas X marca el declive de la cultura porno.


Y es que para pagar una entrada al cine, no es para ver un fast food precisamente, sino todo lo contrario, para disfrutar de cierta calidad con esas películas clasificadas ‘S’ (filmes de la época de la transición, situadas entre el porno y el destape) y cintas de vídeo caseras.
El ardor de Internet y el aumento del IVA ha terminado por dar la puntilla a un sector que, según los datos del Ministerio de Cultura, en el 2015 disminuyó sus ingresos en un millón de euros y su número de espectadores en 100.000 (1).

Entrada Sala X: Garganta Profunda

El problema no gira en torno a la existencia de la pornografía, sino entorno a su calidad

Paul Goodman [1911 – 1972, sociólogo, escritor y activista anarquista estadounidense]


Actualmente, mucha gente se inquieta por la difusión del porno vía internet. Un tema que se debate desde el punto de vista feminista o educacional. Se presentan distintas posiciones estando en contra o a favor, como si se tratase del aborto o de la pena capital. Habría que tratar el tema siguiendo distintos puntos (2):

– Como fenómeno social y económico de gran alcance.
– Como ‘enfermedad patológica’ en su contexto histórico-social.
– Y como representación y evolución formal en el contexto artístico.

“Si la función del arte es humanizar la conciencia, la pornografía, por otro lado, tiene una función animalizadora.”

Santiago Samaniego

Mi interés sobre todo es este último punto, y en especial la pornografía como género cinematográfico. ¿Podría la pornografía, si es tratada más artísticamente, mejorar su percepción y su influencia sobre la sociedad?

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Mujeres y Pornografía

En 1997, el sociólogo y filósofo, Gilles Lipovetsky ya incluyó su análisis en su publicación ‘La Tercera Mujer – Permanencia y revolución de lo femenino‘.

Lo que molesta a las mujeres en la pornografía no tiene nada que ver con la reprobación del sexo, sino con su régimen despersonalizado, pavloviano, por así decirlo. No manifiestan la menor resistencia a leer escritos eróticos ni hacen ascos al placer de ver películas de carácter sensual. Sólo el porno duro, mecánico y «ginecoló­gico», permanece ajeno a las fantasías femeninas. No es el desenfreno de los sentidos lo que hiere la sensibilidad del público femenino, sino más bien su déficit cuando el sexo se reduce a funcionamientos anó­nimos, pobres en resonancia imaginaria, estética y emocional. Las diversas renuncias de las mujeres no expresan un resto de moralismo, sino la importancia que las significaciones sentimentales revisten en su erotismo. Expurgados de la dimensión poética y emocional, los zooms libidinosos aparecen más como caricaturas del sexo que como una invitación al placer; funcionan en mayor grado como repelentes que como estimulantes eróticos. (3)

Sexo y Porno

Ellas son quiénes reclaman un cambio y más creatividad en este terreno. Ellas no renuncian al placer. La prueba es que si Lipovetsky escribe este libro en 1997 afirmando que las mujeres pocas veces acuden a un sex shopObservemos, entonces, qué ha pasado en estos últimos 30 años. En primer lugar, los sex shops han cambiado de formato. Ya no son ese lugar oscuro, cerrado y discreto. Ahora son tiendas a pie de calle y con escaparates bien visibles a las que las mujeres acuden en su gran mayoría sin ningún tipo de pudor.

En 30 años la juguetería erótica ha absorbido a la mujer como principal consumidora. ¿Pero y qué pasa con el porno? La calidad de una buena película X se ha ido a piqué. La desaparición de los Cines X junto al gran consumo de porno vía internet (conceptualizado como fast food) así lo demuestra. El gran predominio y acceso al porno amateur aumenta la disminución de la calidad de este producto. Un guión muy pobre, un único escenario y un mete-saca ya basta… Total, la gran mayoría tampoco van a mirar el corto de principio a fin. Y todo se reduce a pajas exprés de menos de 5 minutos. ¿Es esto el placer?

El neoliberalismo vs activismo

El año pasado, el Salón Erótico de Barcelona parecía acoger al sector femenino utilizando la imagen de Amarna Miller, sexbloguers y activistas. Por primera vez, acudieron un gran número de mujeres como espectadoras. Sin embargo,… ¿Gustó? ¿Cuál fue el feedback? Las que estuvimos allí no nos dió la sensación de vivir cambio alguno… Todo lo contrario. El pabellón reunió a tal número de personas que predominaba la sensación de agobio. Mientras en la Aula del Sexo ebullía la presencia de las mujeres que exponían sus ideas reivindicativas, en el pabellón nada había cambiado. Los espectáculos seguían siendo los mismos de siempre; espectáculos para hombres; nubes de cámaras alzadas filmando en primera línea el espectáculo que ofrecían las actrices… Primeros planos ginecológicos.


Es muy difícil intelectualizar la pornografía… Muy a pesar, de que una vez pudo serlo, ahora no tiene vuelta atrás. Valérie Tasso, en su libro el SEXO 4.0 (4), habla del peligro al que se expone la percepción del sexo frente al neoliberalismo. Tú luchas por algo. Por unos derechos y unas libertades que cuanto más fuerza ganas con ello, más despertarás interés en los que están en la cúpula. ¿Y que será lo siguiente? Te absorberán y tú creerás que colaborarán en hacer realidad ese cambio que tanto aclamas. ¿Resultado? Ya estás dentro, ayudando a prevalecer la economía de una indústria con la que estás desacuerdo y de paso, aguantando todos los ataques posibles por parte de las masas. Todo ello, además, colabora en el cambio social y el pensamiento único… ¡Pero que no te engañen! No cambias las ideas sino que le das una capa de maquillaje a todo el sistema. Crees que se renueva algo y en realidad, sigues al rebaño igual que has hecho siempre. Crees que piensas de forma distinta pero si te observas por un segundo, verás que sigues consumiendo y alimentando a un sistema que no ha cambiado nada. Tus ideas son ahora un nuevo producto.

Merchandising feminista

El feminismo es prueba de esa falta de avance. ¿Cuántos años llevamos luchando por el cambio? Hemos ganado algunas ventajas pero la fea capa de la desigualdad sigue allí… podemos ir con mini falda pero nos siguen insultando como ‘putas’. Podemos votar pero seguimos con sueldos más bajos. Nos mantienen distraídas y obsesionadas con el aspecto y la perfección. De este modo, nos inyectan ansiedad y estrés inconsciente… ¡No pienses! ¡Sólo consume! ¡Nos importa una mierda que destruías tu cerebro y tu salud! ¡Tú compra! Vete a Stradivarius y ponte una camiseta Feminista… ¿Eso es lo más rebelde que puedes hacer?

“Fíjate también en estos movimientos feministas que están volviendo a la palestra y estamos en 2017. Todo eso son distracciones.”

Valérie Tasso

↪ Para entender mejor cómo el neoliberalismo puede aprovecharse del feminismo u otras ideologías, os invito a leer el siguiente artículo: Mujeres fumadoras: las antorchas de la libertad. Un ejemplo bastante claro de cómo empezó la manipulación mediante la publicidad y los mass medias.

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